Un charco profundo en mitad del bosque
Fuentes de Ayódar es un pueblo pequeño encajado entre barrancos y pinares, con más fuentes que calles. A unos minutos río arriba, siguiendo el curso del río Chico, aparece el Pozo Negro: una poza profunda de agua verde oscuro rodeada de paredes de arenisca rojiza y vegetación densa. La combinación de la roca roja característica del Parque Natural de la Sierra de Espadán y el agua transparente produce un contraste que no se espera a tan poca distancia de Onda.
El nombre no es casual. En el centro del charco hay unos tres metros de profundidad, suficiente para no hacer pie y para que el agua, cuando el sol no entra directo, parezca casi negra. Una pequeña cascada cae por uno de los laterales y alimenta la poza de manera constante, mientras el río sigue entre piedras y badinas más arriba y más abajo.
La ruta por el río Chico
Llegar al Pozo Negro es parte de la gracia del sitio. La ruta sale de Fuentes de Ayódar y sigue una pista y sendas bien marcadas junto al río Chico, con tramos de sombra bajo chopos, pinos y alisos y zonas de ribera más abiertas. Son unos 5 km en total (ida y vuelta), con menos de 100 metros de desnivel y dificultad baja: una excursión familiar si se va con calzado adecuado y sin prisas.
Por el camino aparecen pequeñas pozas, huertas y manantiales que explican por qué el pueblo se llama "Fuentes". El recorrido coincide con parte del sendero de gran recorrido GR-333, que da la vuelta completa a toda la Sierra de Espadán. El último tramo antes de llegar al Pozo Negro discurre encajonado entre paredes de roca, con el sonido del agua resonando entre las piedras. De repente el sendero se abre y la poza aparece, casi pegada a la roca.
Hay que trepar un pequeño desnivel al final para ver la poza desde arriba. No tiene dificultad, pero la roca mojada es resbaladiza: lleva calzado con agarre. Si piensas bañarte, unas zapatillas de río son muy útiles para meterte al agua sin resbalar en las orillas.
Un baño de postal (con normas)
En verano el Pozo Negro se convierte en una de las piscinas naturales más demandadas del interior de Castellón. Para proteger el entorno y evitar masificaciones, el Ayuntamiento gestiona el acceso en temporada alta: aforo máximo de 70 personas, tasa de 3 euros por persona (menores de 10 años gratis) que se abona en la zona de aparcamiento, y vigilancia ambiental. Conviene consultar la web del ayuntamiento antes de ir para confirmar fechas y condiciones actualizadas.
El agua está fría incluso en agosto, parte del encanto del lugar. No es una piscina donde quedarse a remojo durante horas, sino un chapuzón intenso en un vaso profundo rodeado de piedra. El entorno es frágil y tiene riesgo de incendio forestal, así que las normas son de obligado cumplimiento:
- Sin saltar desde las paredes rocosas
- Sin hacer fuego
- Sin dejar basura
- Respetar la señalización de seguridad
- Sin cremas solares convencionales en el agua (usar mineral si es necesario)
Más allá de la poza
Aunque el Pozo Negro es la imagen más conocida del entorno, Fuentes de Ayódar guarda más cosas. En el propio pueblo hay varias fuentes históricas, lavaderos y alguna construcción curiosa como el Cubo, un antiguo lagar de planta cuadrangular donde se pisaba la uva en época medieval. También hay un pequeño museo del agua en el molino y un espacio etnológico en las eras.
Río arriba y río abajo del Pozo Negro hay otras pozas menos frecuentadas: el Pozo del Perejil, junto a la Fuente del Cañar, y el Pozo de la Cantarera, el más cercano al pueblo. Cualquiera de ellas da opción de escapar de la concentración de gente de la poza principal en días de mucha afluencia.
La ruta del río Chico puede alargarse o combinarse con otras sendas señalizadas del entorno Espadán-Mijares. En días entre semana de primavera u otoño, cuando casi no hay nadie, el sitio se parece poco al Pozo Negro que circula en redes.
Cómo visitar Pozo Negro desde Onda
Desde Onda se llega en unos 40 minutos por carreteras secundarias que suben hacia la Sierra de Espadán, atravesando barrancos y pinares. No hay transporte público útil: el coche es imprescindible. Lo más cómodo es dejar el vehículo en la zona de aparcamiento habilitada a la salida del pueblo y empezar la ruta a pie desde ahí. En verano llega temprano para aparcar sin problema y para aprovechar la sombra en la mayor parte del recorrido.
Cuenta al menos medio día para ir con calma: ruta, poza y vuelta al pueblo. Si quieres combinar la excursión con algo más, el entorno Espadán-Mijares tiene otros pueblos y parajes a muy poca distancia, y Onda funciona perfectamente como base para dormir y salir al día siguiente.
Dónde comer en Fuentes de Ayódar
El pueblo es pequeño y la oferta también: un par de bares-restaurante de pueblo, pensados para senderistas y gente que viene a pasar el día, con almuerzos, platos combinados y menús sencillos. Si prefieres más variedad puedes volver hacia Onda o aprovechar alguna de las localidades cercanas de la Mancomunidad Espadán-Mijares, donde cada pueblo tiene al menos uno o dos bares con cocina casera de interior.