Capítulo I

Íberos, romanos y la medina árabe

El cerro donde se asienta Onda lleva habitado más de dos milenios. Los primeros asentamientos documentados son íberos, de entre los siglos VI y IV antes de Cristo, pertenecientes al territorio de la Edetania. El cerro ofrecía lo que siempre ha ofrecido: altura, control visual de la llanura y protección natural. Fue, antes de ser fortaleza, un hábitat.

Leyenda

La tradición atribuye la fundación de Onda a Sicorio, "decimocuarto rey de España", que habría levantado la primera fortaleza en el cerro en el año 1535 antes de Cristo, tres siglos antes de que Troya ardiera.

El relato aparece en crónicas del siglo XVI y fue recuperado con entusiasmo por los historiadores locales de la época moderna. Que Sicorio reinara antes que los íberos, los romanos y los árabes convertía a Onda en ciudad antiquísima y de abolengo propio, sin deberle nada a ningún conquistador.

La historia no respalda este dato: no existe evidencia arqueológica de un asentamiento tan antiguo ni fuente fiable que sitúe a ningún rey llamado Sicorio en la península. Pero el mito forma parte de la identidad local, y dice mucho de cómo una ciudad construye su propia grandeza cuando la historia documentada no basta.

En el año 214 a.C., durante las guerras púnicas, los generales romanos Quinto Marcio y Publio Cornelio sometieron el asentamiento. La presencia romana dejó huella en forma de inscripciones que documentan familias asentadas en la zona: Pompeia, Baebia, Marcia, Fabia, Aemilia, Celia y Antistia, entre otras. El nombre del municipio recoge ya entonces, probablemente, una raíz prerromana que los árabes transcribirán como Unda.

La historia documentada de Onda no empieza, sin embargo, en 1237, con la conquista cristiana. Su momento de mayor esplendor anterior fue el período islámico. A partir del siglo X, el cerro se convierte en una medina con entidad propia, bajo las tribus yemeníes de los Qaysíes, y es reconocida como centro administrativo regional. Está vinculada en ese período a pensadores y juristas de relieve: Ibn al-Abbar, Abú Becquer y Aben Addabag son nombres que aparecen en las fuentes árabes medievales con raíces o familia establecida en la medina.

Muralla y torres del Castillo de las 300 Torres de Onda, de origen árabe
Las murallas del castillo, de origen árabe pero ampliadas en épocas posteriores. El recinto original tenía cuatro líneas defensivas concéntricas.

El castillo que domina el cerro no es de una sola época: las murallas, torres y recintos que se conservan son el resultado de siglos de construcción y reforma. Lo que hoy se ve es fundamentalmente la fortaleza de los siglos X al XII, que llegó a tener cuatro recintos amurallados concéntricos, razón por la que la tradición popular la bautizó como el castillo de las 300 torres. La villa se extendía ladera abajo desde el castillo, con la mezquita mayor en el centro y los barrios articulados según la lógica urbana islámica: calles cerradas sobre sí mismas, accesos indirectos, espacios de transición entre lo público y lo privado. Parte de ese trazado sobrevive hoy en el casco histórico, legible en la anchura de las calles y la orientación de las manzanas.

Capítulo II

La conquista y el reparto del mundo

El 7 de abril de 1248, Jaume I firmó el Repartiment de Onda, el documento que distribuía las propiedades y tierras de la villa entre los repobladores cristianos que habían colaborado en la conquista. Pero la conquista militar había ocurrido unos años antes, en torno a 1234-1238, como parte de la campaña general que incorporó el reino islámico de Valencia a la Corona de Aragón.

"Y mandamos que en las villas y castillos de la montaña, antiguamente en poder de sarracenos, se pueblen casas y heredades con buenos cristianos, para firmeza del reino y servicio de Dios."

Adaptación moderna inspirada en el Llibre del Repartiment del Regne de València (s. XIII)

La entrada de los repobladores no significó el vaciamiento inmediato de la población anterior. Onda pasó a organizarse según el modelo de las tres comunidades que caracterizó a muchas villas medievales valencianas: la comunidad cristiana en el interior de las murallas, la comunidad judía en su barrio propio dentro del recinto amurallado, y la comunidad musulmana en la Morería, fuera de las murallas pero integrada en la vida económica y artesanal de la villa.

CASTILLO de las 300 Torres Portal de San Pedro La Safona Portal de Valencia Almudín Igl. de la Sangre VILLA CRISTIANA JUDERÍA MORERÍA Río Sonella Puente medieval N COMUNIDADES Villa cristiana Judería Morería Muralla medieval Croquis esquemático · orientación y proporciones aproximadas · ss. XIII–XV
Distribución aproximada de las tres comunidades en el casco histórico medieval de Onda. La judería estaba dentro del recinto amurallado; la morería, fuera de las murallas pero comunicada con la villa.
Plaza de la Sinagoga de Onda, corazón de la antigua judería medieval
La Plaza de la Sinagoga marca el corazón de la antigua judería. Bajo la plataforma de madera se conservan restos arqueológicos islámicos y góticos del período medieval.

Cada comunidad tenía su espacio, sus instituciones y sus lugares de culto. Los judíos contaban con su sinagoga, hoy desaparecida, en el entorno de la plaza que lleva su nombre. Los musulmanes tenían su mezquita en la Morería. Los cristianos levantaron sus templos: la Iglesia de la Sangre (el primero, del siglo XIII), la Iglesia de la Asunción, el Convento de San Francisco. La convivencia era real pero no igualitaria: cada comunidad vivía bajo estatutos jurídicos distintos y con distintos derechos.

  • 1237 Conquista de Onda Jaume I incorpora Onda a la Corona de Aragón tras la campaña del Reino de Valencia.
  • 1248 Carta puebla 300 familias repobladoras reciben tierras y derechos. Comienza el modelo de las tres comunidades.
  • 1267 Feria de San Miguel El rey autoriza el primer mercado reglado de la villa, convirtiendo el Almudín en centro económico.
  • 1280 Orden de San Juan Onda pasa a la Orden de San Juan de Jerusalén, que gobierna la villa con carácter militar.
  • s. XIV Orden de Montesa La corona transfiere Onda a la recién fundada Orden de Santa María de Montesa.
  • 1412 San Vicente Ferrer El dominico predica en el Barrio de la Morería, episodio que la ciudad recordará durante siglos.
  • 1492 Expulsión judíos El decreto de los Reyes Católicos vacía la judería. La sinagoga desaparece y la plaza conserva su nombre.
  • 1609 Expulsión moriscos La villa pierde a sus principales artesanos: alfareros, tejedores y agricultores de regadío.
  • 1610 Censo: 720 hogares Primer recuento tras la expulsión. Se estima que partieron entre 250 y 400 familias moriscas, el 30–40% de los artesanos de la Plana.

La expulsión morisca fue, en términos económicos, el golpe más duro que recibió Onda en toda la época moderna. Los moriscos no eran solo una comunidad religiosa distinta: eran alfareros, tejedores, agricultores especializados en regadío, artesanos con técnicas heredadas de siglos. Su marcha dejó vacíos que tardaron generaciones en cubrirse, y algunos nunca se cubrieron del todo. La cerámica ondense, que florecería dos siglos después, no hereda directamente esa tradición morisca, pero sí hereda el territorio y los hornos que ellos trabajaron.

En unas pocas manzanas del casco histórico, Onda medieval concentraba lo que otras ciudades tardaban kilómetros en separar: la judería, la morería y la villa cristiana, cada una con sus calles, sus reglas y su memoria.

Capítulo III

Órdenes militares, monumentos y vida urbana

Tras la conquista, Onda no quedó en manos de la nobleza local ni del clero secular, sino que fue cedida sucesivamente a dos órdenes militares. En 1280 pasó a la Orden de San Juan de Jerusalén; a principios del siglo XIV, la corona transfirió su control a la recién fundada Orden de Santa María de Montesa, creada precisamente para gestionar los bienes templarios en la Corona de Aragón. Este gobierno por órdenes militares explica el carácter defensivo y austero de la arquitectura civil de la villa medieval, y la lentitud con la que se desarrolló el tejido comercial en comparación con otras villas de la Plana.

Entre los siglos XIII y XV, Onda fue una villa de tamaño mediano con un papel relevante en la administración del territorio. El recinto amurallado se articulaba en torno a tres puertas que controlaban los accesos cardinales: el Portal de San Pedro al norte, La Safona o San Roc al este hacia la Plana, y el Portal de Valencia al sur, en el camino real. Las tres puertas no eran solo defensivas: definían los barrios que las rodeaban y los flujos económicos de la villa. Solo la de San Pedro ha llegado íntegra hasta hoy; de La Safona queda el arco gótico absorbido en una fachada, y de la de Valencia solo pervive el trazado de las calles. Más sobre las tres puertas →

El Almudín, el granero público que regulaba el comercio del grano, se levantó en la plaza que hoy lleva su nombre y es uno de los edificios civiles medievales mejor conservados de la comarca. La plaza porticada que lo rodea, con sus porxos (pórticos de piedra), fue durante siglos el centro de la vida económica y cívica. En 1267, el rey había autorizado ya la celebración de la Feria de San Miguel, el primer mercado reglado de la villa, que convertiría la plaza en el núcleo comercial de la región.

El Almudín medieval de Onda, con sus arcos y la plaza porticada
El Almudín, construido en el siglo XIV. Durante siglos fue el granero y lonja de la villa, y la plaza que lo rodea fue el centro comercial y cívico de Onda medieval.

Fuera del recinto amurallado, cruzando el río Sonella, el Puente medieval construido en el siglo XVI era el paso obligado hacia el camino a Valencia. Sus dos arcos de sillería apuntados, levantados sobre pilares con tajamares, han resistido siglos de avenidas del Sonella. Hoy sigue en pie y en uso, aunque con barandillas modernas superpuestas que no ocultan la solidez de la obra original. Desde el cauce seco del río, la perspectiva que ofrece (el arco enmarcando el cerro del castillo al fondo) es una de las más fotogénicas de Onda.

Vista general del puente medieval sobre el río Sonella de Onda con el castillo al fondo
Arco interior del puente medieval del Sonella enmarcando el castillo de Onda
El puente medieval sobre el río Sonella, construido en el siglo XVI. La segunda foto muestra el castillo enmarcado por el arco interior: una de las perspectivas más características de Onda.

En el campo religioso, la Iglesia de la Asunción concentró las reformas y aportaciones artísticas de los siglos XIV al XVI. Su torre gótica, uno de los elementos más reconocibles del perfil urbano de Onda, se erigió en el siglo XIV. El interior acoge frescos en los que, según la tradición local, el pintor incluyó los rostros de vecinos reales de la época, y retablos que se atribuyen al taller de Juan de Juanes, el pintor valenciano del siglo XVI que también intervino, según la documentación, sobre la imagen del Salvador del ermitorio.

Fuera de las murallas, el Ermitorio del Santísimo Salvador fue consolidándose como lugar de devoción desde los primeros siglos de la conquista. Hacia 1241, en el paraje donde hoy se levanta el conjunto, existía ya una pequeña ermita. La imagen del Salvador, de estilo gótico tardío, está documentada desde principios del siglo XV. La reforma barroca del siglo XVIII (la más visible hoy) transformó el conjunto en el santuario que conocemos, con su hospedería, su explanada y el retablo mayor de 1734.

Capítulo IV

La cerámica: cuando un oficio se convierte en identidad

La industria cerámica que hoy define a Onda no nació en el siglo XIX. Sus raíces están en los alfares medievales, que beben de la cerámica andalusí y de las técnicas que los artesanos mudéjares mantuvieron en la villa tras la conquista cristiana.

Panel de azulejos de 1789 del Museo del Azulejo Manolo Safont
Panel de azulejos de 1789 conservado en el Museo del Azulejo Manolo Safont. La producción cerámica local arranca en la Edad Media y alcanza su máxima industrialización en el siglo XIX.

El panel de la Ascensión en la fachada del Ermitorio del Salvador lleva ahí desde el siglo XVIII. Como él, hay retablos en las capillas callejeras del casco histórico y sotabalcons cerámicos en las fachadas de las casas nobles. Nadie los puso por necesidad comercial. Los pusieron porque les gustó.

La apertura en 1890 del ferrocarril de vapor que unía Onda con el Grao de Castellón abrió el mercado exterior. Por primera vez, la producción local podía salir de forma masiva a través del puerto. Lo que hasta entonces eran talleres fue convirtiéndose en fábricas. En 1925 se fundó la Escuela Provincial de Cerámica, que puso nombre académico a algo que hasta entonces pasaba de maestro a aprendiz en los propios talleres.

El Museo del Azulejo Manolo Safont ocupa un edificio moderno inaugurado en 2004, diseñado por los arquitectos Elio Piñón y Albert Viaplana, en las afueras de la ciudad. Su colección reúne unas 30.000 piezas: desde loza medieval hasta diseño del siglo XX, con el período industrial del XIX como eje central.

Capítulo V

Onda contemporánea: patrimonio y futuro

La imagen que preside hoy el Ermitorio del Salvador es una recreación de posguerra. La original, de estilo gótico tardío y documentada desde el siglo XV, desapareció en los incendios de 1936. Lo que se reconstruyó partió de documentación fotográfica y descripciones históricas. El Vaticano había declarado al Salvador patrón de Onda en 1906, tres décadas antes de que la imagen desapareciera.

En 1967 llegó el reconocimiento oficial como conjunto histórico-artístico, y con él, un freno al desarrollo urbanístico que en otras ciudades de tamaño similar ya había borrado la trama medieval. Que el cerro del castillo no tenga hoy bloques de viviendas pegados a las murallas no es algo que ocurriera solo: hubo decisiones que lo impidieron, y esa declaración fue una de ellas.

Muralla y torres del Castillo de Onda, con las almenas y el portal de acceso al recinto
El castillo domina el conjunto de la ciudad y la llanura de la Plana. El cerro que dio origen a Onda sigue siendo el punto de referencia visual de toda la comarca.

Onda tiene hoy unos 25.000 habitantes y la industria cerámica sigue activa en el territorio, aunque ya no con la escala de hace treinta años. El casco histórico tiene vida: comercio, restaurantes, vecinos. El 5 de agosto la ciudad entera sube al cerro a visitar al patrón.

El casco histórico de Onda es pequeño. En menos de una hora caben a pie el Portal de San Pedro, el arco de La Safona absorbido en una fachada, los restos de la judería bajo la plataforma de madera, el artesonado de la Iglesia de la Sangre, la cúpula azul de la Capilla de San Vicente. No hace falta planificarlo. Se va uno perdiendo por las calles de la Morería y aparece solo.