Cinco kilómetros que Onda recorre cada verano
Hay lugares que definen a una ciudad no por lo que son, sino por lo que representan para quien vive cerca. El Ermitorio del Santísimo Salvador es eso para Onda: un santuario que lleva siglos concentrando la memoria colectiva de sus habitantes, un punto de referencia que no necesita publicidad porque está grabado en la memoria de cada generación.
La carretera que lleva hasta aquí sale de Onda hacia Fanzara y, a unos cinco kilómetros, deja atrás el núcleo urbano y asciende ligeramente hasta el conjunto del ermitorio. Quien lo visita por primera vez sin conocer el contexto quizá no entiende del todo por qué este lugar importa tanto. Quien lo conoce, lo entiende perfectamente.
El Vaticano declaró al Santísimo Salvador patrón de Onda en 1906. Antes de eso, los ondenses ya llevaban más de cuatro siglos venerándolo.
Historia: de la conquista al barroco
La devoción al Salvador en Onda arranca poco después de la conquista cristiana de 1241. En los terrenos donde hoy se levanta el ermitorio existía ya una pequeña construcción dedicada a Santa Margarita que sirvió de cobijo espiritual durante los años en que la ciudad se iba organizando bajo la nueva administración. Con el paso de las décadas, ese primer oratorio fue cediendo protagonismo a una imagen del Salvador cuya presencia está documentada desde principios del siglo XV.
La talla original, de estilo gótico tardío, fue durante siglos el eje de la vida religiosa local. En 1555, el pintor valenciano Juan de Juanes, uno de los referentes del Renacimiento en el País Valenciano, intervino sobre la imagen para restaurarla. Que alguien de ese calibre hiciera el encargo dice mucho del peso simbólico que ya tenía el santuario en aquel momento.
El edificio que puede visitarse hoy es producto de una gran reforma iniciada en 1724, cuando el conjunto adquirió su aspecto barroco actual: una nave de estilo dórico, un retablo de madera dorada instalado en 1734, y una hospedería aneja que completaba el conjunto. La fachada luce un panel cerámico de Ismael Mundina representando la Ascensión, ejemplo de la tradición azulejera ondense aplicada a lo religioso.
La Guerra Civil de 1936 causó daños graves: la imagen original fue destruida, junto con gran parte del ajuar interior. La reconstrucción de posguerra devolvió al santuario una talla fiel a la original, que es la que hoy preside el altar. En 2024 se cumplieron 300 años de la gran reforma barroca, y el aniversario se celebró con actos culturales y una edición especial de los tradicionales Gozos al Salvador.
El Ayuntamiento restauró en 2026 el Sagrario del retablo, una pieza dorada con tallas de detalle como el Cordero de Dios que corona su parte superior. El trabajo recuperó el esplendor original de la orfebrería, visible ya durante la festividad del 5 y 6 de agosto.
Ocho siglos de historia
- Conquista de Onda (1241)
- Primera ermita en el paraje
- Primeras referencias (h. 1400)
- Talla gótica del Salvador
- Juan de Juanes (1555)
- Consolidación devocional
- Gran reforma (1724)
- Retablo dorado (1734)
- Hospedería aneja
- Patronazgo Vaticano (1906)
- Imagen reconstruida (1936)
- 300 aniversario (2024)
La romería del 5 de agosto
El día grande del Salvador es el 5 de agosto. Ese día, buena parte de los ondenses recorre el camino hasta el ermitorio a pie o en coche, se celebra una misa solemne, y el paraje que rodea el santuario se llena de familias que pasan el día allí. Los días 5 y 6 de agosto suele haber además actividades culturales y música tradicional en el entorno del ermitorio. El Ayuntamiento habitualmente organiza un servicio de autobús gratuito para facilitar el acceso a quien no pueda ir en vehículo propio. Es una de esas fiestas que no necesitan explicarse a quien ha crecido en el pueblo: simplemente ocurre cada año, como ha ocurrido siempre.
Hay otra tradición menos conocida que involucra a los vecinos de Fanzara, el municipio cercano. Cada primer viernes de abril (salvo que coincida con Viernes Santo), los fanzarenses hacen a pie los seis kilómetros que separan su pueblo del ermitorio. En el límite entre los dos términos municipales, los representantes de Onda les reciben y se intercambian las llaves en un gesto ceremonial que evoca una antigua concordia de hermandad entre ambas localidades. La jornada termina con misa y comida compartida.
El entorno: pinar, merenderos y área recreativa
Más allá de la ermita, el paraje del Salvador es uno de los espacios de recreo al aire libre más completos del entorno de Onda. La pinada que rodea el conjunto tiene mesas y bancos distribuidos bajo los árboles, con buena sombra incluso en los meses más calurosos. Los paelleros públicos permiten cocinar allí mismo, y el uso es gratuito. Es un plan habitual de fin de semana para familias ondenses: subir al Salvador, ocupar un paellero desde primera hora y pasar el día en el monte.
Una nota práctica importante: en época de alto riesgo de incendio forestal, el Ayuntamiento puede restringir o prohibir el uso de los paelleros. Conviene comprobar el estado de la alerta antes de salir, especialmente en verano.
Junto a la zona de merenderos hay un área de juegos infantiles con columpios y equipamiento para niños pequeños, integrada en la misma pinada. El terreno llano de los alrededores inmediatos del conjunto es accesible con carrito de bebé. El parking es gratuito y tiene capacidad suficiente salvo en los días grandes de agosto.
Dentro del conjunto funciona el Restaurante de la Ermita, que ofrece cocina tradicional y paella con terraza, para quien prefiera no cocinar o quiera alargar la jornada sin complicaciones.
Paseos y actividades en la pinada
El entorno del ermitorio tiene senderos sombreados entre los pinos que son perfectamente llanos y cortos, pensados para pasear sin esfuerzo. Son una buena opción para familias con niños pequeños que quieren caminar un rato sin la exigencia de una ruta de montaña. Hay también una fuente de agua natural en el paraje donde los niños suelen parar.
Para quien quiera algo más, el PR-CV 361 pasa exactamente por el ermitorio: esta ruta circular de 10,7 km sale del Molí de la Reixa, sube hasta el Salvador y regresa por el Camí de Retorn. El paso por el ermitorio es el punto de descanso natural a mitad del recorrido, con posibilidad de reponer agua y hacer una parada en el restaurante.
El Ayuntamiento organiza en el paraje algunas actividades estacionales para familias. Durante las vacaciones de Pascua se instalan en la pinada talleres, juegos y actividades al aire libre para niños bajo el nombre "Peque Pascua". Es una de las pocas actividades de la ciudad que combina entorno natural y programa infantil en el mismo espacio.
Cómo visitar el ermitorio
El acceso es libre y gratuito. En coche, la carretera sale de Onda en dirección Fanzara y está señalizada como "El Salvador" o "Ermitorio del Salvador". Llega directamente hasta el aparcamiento del conjunto. Para quien prefiera ir a pie desde Onda, el trayecto son unos cinco kilómetros por un camino accesible y sin dificultades, con vistas a la llanura de la Plana en el último tramo. El Ayuntamiento suele habilitar servicio de autobús gratuito para la romería del 5 de agosto.