Los franciscanos y el camino de la huerta

En 1455, la orden franciscana fundó el Convento de Santa Catalina en las afueras de Onda, al sur de la villa, en una zona de huerta fértil que el Sonella regaba desde la sierra. Para comunicar la villa con el convento y facilitar el movimiento de personas y mercancías (aceite, vino, hortalizas) sin depender del vado natural del río, se construyó un puente de sillería. La fecha exacta no está documentada, pero los indicios arquitectónicos sitúan la obra en el siglo XVI, posiblemente sobre alguna estructura anterior.

El puente recibió distintos nombres a lo largo de los siglos. Puente de Sonella es el habitual, por el río que cruza. Popularmente también se le llamó "Puente de San Francisco" por los frailes del convento al que servía, y a veces aparece como "puente del Riu Sec", porque el Sonella discurre seco durante buena parte del año. Un mismo paso con varios nombres que fue, durante siglos, el único modo de cruzar el río sin mojarse los pies.

Puente Medieval de Sonella sobre el río Sonella, Onda

Sillería, arcos y espolón central

El puente mide 28,5 metros de longitud y 3,4 metros de anchura, con dos arcos de sillería separados por una pila central de sección hexagonal que actúa como espolón cortaaguas frente a las crecidas del Sonella. Los materiales combinan sillería trabajada en los elementos estructurales y mampostería con juntas de mortero en las zonas superiores, solución habitual en la arquitectura civil del siglo XVI en la comarca. Es una obra funcional, sin pretensiones ornamentales, construida para durar y para trabajar.

Siglo
XVI
Longitud
28,5 m
Anchura
3,4 m
Vanos
2 arcos
Pila central
Espolón hexagonal
Restauración
c. 2006-2007

El convento que desapareció

El Convento de Santa Catalina al que el puente servía tuvo vida durante casi cuatro siglos. En 1836, durante las Guerras Carlistas, un contingente de voluntarios portugueses al servicio del ejército liberal quemó el edificio. Los franciscanos lo abandonaron. Del convento sobrevivieron la ermita y la capilla del Calvario, que aún pueden visitarse a pocos metros del puente siguiendo el camino de Santa Catalina. El Calvario de Onda es el más antiguo de la provincia de Castellón.

El puente, en cambio, aguantó. Siguió siendo el paso habitual para la huerta durante más de un siglo, hasta que el crecimiento de Onda y el tráfico rodado hicieron necesario construir un puente moderno en paralelo. La obra se ejecutó hacia 2006-2007 y, al mismo tiempo que se inauguraba el nuevo paso, se restauró el medieval: se eliminaron tuberías y aplicaciones de cemento que habían ido acumulándose sobre la piedra original, se reconstruyeron los pretiles con cantos rodados del río y mortero de cal, y se añadió una escalera de acceso al cauce. La actuación contó con financiación de la Diputación Provincial de Castellón.

Puente Medieval de Sonella sobre el río Sonella, Onda

"El convento duró cuatro siglos.
El puente lleva cinco."

Cómo llegar y qué ver

El puente queda a unos 20 minutos a pie desde el centro de Onda, siguiendo la avenida que lleva hacia la zona sur de la ciudad hasta alcanzar el cauce del Sonella. Está integrado en la ruta homologada SL-CV 106 (Onda - Coves Gelades - Calvari - Onda), de dificultad baja, que parte del Molí de la Reixa y pasa junto al puente antes de ascender hacia el Calvario y los restos del Convento de Santa Catalina. Es también un punto de paso en las Rutas Jaume I de la Comunitat Valenciana.

Desde el entorno del puente, mirando al norte, se abre una de las vistas más características de Onda: el Castillo de las 300 Torres en lo alto del cerro, con la sierra de Espadán al fondo. Una perspectiva diferente a la habitual desde el casco histórico, y que justifica el paseo aunque el puente en sí no sea un monumento espectacular en tamaño.