El Museo El Carmen cerró en diciembre de 2022. En junio de 2025, el Ayuntamiento de Onda y la comunidad carmelita firmaron un acuerdo de cesión municipal por 30 años. El proyecto de renovación, bautizado MICO (Museo Inmersivo de Ciencias de Onda), prevé una reapertura con tecnologías inmersivas, realidad aumentada y virtual.
Un convento del siglo XV con 10.000 ejemplares dentro
La primera vez que se entra en el Convento del Carmen de Onda, la cabeza hace cuentas. El edificio lo levantaron los frailes carmelitas hacia 1437, sobre una ermita anterior del siglo XIV. Durante cuatro siglos fue vida conventual. Luego llegó el siglo XIX, con la desamortización y el abandono, hasta que en 1879 se inició su restauración. Y en 1965, los mismos frailes que habitaban el convento decidieron hacer algo poco previsible: llenar sus salas con más de 10.000 piezas de historia natural.
El resultado es el Museo de Ciencias Naturales El Carmen, uno de los museos de ciencias naturales con más trayectoria de la provincia de Castellón y, sin ninguna duda, uno de los más sorprendentes para una ciudad de veinticinco mil habitantes. La colección ocupa tres plantas y abarca fauna de los cinco continentes, entomología, botánica, mineralogía, paleontología y malacología, organizada en cien dioramas que recrean hábitats naturales de todo el mundo.
Más de 10.000 ejemplares de los cinco continentes, organizados en cien dioramas por frailes carmelitas desde 1965. Hay ciudades diez veces más grandes que Onda que no tienen nada parecido.
Tres plantas: lo que hay dentro
La planta baja arranca con lo más inmediato: una gran colección de animales disecados presentados en dioramas que recrean hábitats naturales. Los especímenes proceden de los cinco continentes y están organizados por procedencia geográfica. Mamíferos, aves, peces, reptiles, crustáceos y anfibios conviven en escenas que intentan transmitir el contexto original de cada especie.
El primer piso entra en territorios menos esperados. Hay una sección de entomología con centenares de especies de insectos, una colección de huevos de aves y vitrinas de malacología (conchas y moluscos de todo el mundo). También hay una sección de biología humana y anatomía comparada. Y una colección de animales con malformaciones genéticas que suele detener a los visitantes más que ninguna otra: entre las piezas hay un cordero bicéfalo, un feto de cerdo con ciclopía y un conejo con una sola oreja. No es sensacionalismo, es ciencia aplicada a lo más infrecuente.
La segunda planta está dedicada a geología, química y evolución. La colección de minerales y fósiles, con miles de ejemplares, explica el desarrollo de la vida en el planeta. Es quizás la planta más densa en contenido conceptual y la que más recompensa a quien va con tiempo.
El convento también es santuario
El Convento del Carmen no es solo un contenedor museístico. Es también el Santuario de Nuestra Señora de la Esperanza, patrona de Onda, con lo que la visita tiene una doble dimensión. La iglesia del santuario, de estilo neogótico con restos góticos integrados, es visitable y forma parte del recinto. El espacio convive: museo de ciencias y vida religiosa activa bajo el mismo techo, a las afueras de la ciudad, rodeado de naturaleza próxima a la Serra d'Espadà.
MICO: lo que viene
En 2025, el Ayuntamiento de Onda y la comunidad carmelita firmaron un acuerdo de cesión gratuita del museo por varias décadas. Con esa cesión, el museo entra en una transformación profunda: nuevas tecnologías inmersivas, realidad aumentada y virtual, paneles interactivos y una mejora integral de accesibilidad. El proyecto se conoce como MICO y se inspira en grandes museos de ciencias naturales internacionales, como el Smithsonian Institution de Washington.
La transformación no borra el museo existente, amplía su capacidad de comunicar lo que ya tiene. 10.000 ejemplares reales, organizados durante décadas por los carmelitas, son el fondo permanente. Lo que cambia es cómo se cuenta.
Cuando reabra como MICO
El museo está en la Carretera de Tales, s/n, a unos 2 kilómetros del centro de Onda. No está dentro del casco histórico: a pie desde el centro son unos 25 minutos, en coche hay aparcamiento junto al edificio. La ubicación no cambiará con la renovación.
El recorrido completo por las tres plantas, cuando el museo estaba abierto, llevaba entre hora y media y dos horas si se miraba con calma. Con el nuevo formato inmersivo del MICO, es previsible que la visita se extienda. El edificio del Convento del Carmen, sede del museo desde 1965, también forma parte del proyecto de renovación.
En los terrenos adyacentes al convento, ya abierta al público desde abril de 2026, está la MICO Gaming Zone: más de 8.000 m² de pistas deportivas, zona infantil y frontón recuperado, de acceso libre y gratuito.
Está en la misma carretera que conecta con varios puntos de la Sierra de Espadán, así que la visita se puede combinar bien con una ruta de senderismo por el parque natural.