El alcornocal más grande de la Comunitat
La Sierra de Espadán es la gran sierra del interior de Castellón: 31.180 hectáreas de Parque Natural que se extienden desde la Plana Baixa hacia el interior, repartidas entre 19 municipios. Onda está en su borde oriental, lo que la convierte en una de las mejores puertas de entrada al parque desde la costa.
El elemento más reconocible de la sierra es su alcornocal, uno de los mayores de toda la península. El alcornoque domina los tramos medios de la sierra, mezclado con pinos, madroños y brezos. En primavera y otoño el bosque es especialmente denso y aromático; en verano la sombra del alcornocal hace que muchas rutas sean transitables incluso en horas de mediodía.
Roca roja, barrancos y cumbres
La sierra está formada principalmente por rodeno, una arenisca de color rojo intenso característica de este rincón de Castellón. Esta roca da un color inconfundible al paisaje: paredes verticales, bloques sueltos y formaciones irregulares que rompen la línea verde del bosque. Las Peñas Aragonesas, visibles desde el término de Onda, son el ejemplo más llamativo de estas formaciones.
El punto más alto del parque es La Rápita (1.106 m), seguida de El Pinar (1.101 m) y el Pico Espadán propiamente dicho (1.099 m), que da nombre a la sierra pero es la tercera cima por altitud. Desde Onda no hace falta llegar a las cotas más altas: ya a partir de los 600-700 m el paisaje cambia completamente respecto a la llanura y el ambiente es el de la montaña mediterránea profunda, con barrancos, fuentes y masías abandonadas.
Desde Onda: la entrada oriental al parque
El término de Onda bordea la sierra por el este. Las pistas forestales que salen del casco hacia el norte y el noroeste conectan en pocos kilómetros con los caminos del parque. Desde el Club de Campo o desde el cementerio municipal arrancan varios accesos a pie y en BTT que en 30-40 minutos de marcha ya dejan atrás la zona agrícola y entran en el bosque.
La sierra es también el escenario de varias rutas de senderismo con código oficial FEMECV que parten del término: la ruta de Santa Bàrbara y el Montí, las Peñas Aragonesas, el Pic de Montí y el sendero al Maset de Marimon. Todas con salida desde el casco o sus inmediaciones.
Villamalur: trincheras y nevera
Villamalur es uno de los pueblos más pequeños del parque, con poco más de una veintena de habitantes, y tiene dos atractivos que valen el desvío. Las trincheras de la Guerra Civil que rodean el término son de las mejor conservadas de la provincia: kilómetros de parapetos y refugios excavados en la roca rodena, todavía reconocibles, con señalización que contextualiza la línea del frente que cruzó esta sierra entre 1938 y 1939. Son muy visitadas, especialmente en fin de semana.
A poca distancia, la nevera de Villamalur es una construcción tradicional circular semienterrada donde se almacenaba la nieve recogida en invierno para usarla en verano como conservante. Está en buen estado y es fácil de localizar. Junto con las trincheras forma una visita que combina patrimonio histórico y etnológico en menos de medio día.
Flora y fauna
Además del alcornocal, la sierra alberga comunidades de madroño, brezo blanco, brezo rojo y jara. En los barrancos más húmedos aparecen fresnos, alisos y zarzas. La variedad de hábitats hace que la fauna sea rica: águila perdicera, búho real, halcón peregrino, ciervo, jabalí y, en las zonas de agua, nutria. En la época de migración los barrancos canalizan el paso de aves, lo que convierte la sierra en un punto de observación interesante de octubre a noviembre.
La saca del corcho es una actividad tradicional que aún se practica en algunos montes del parque. En verano se puede ver a los alcornoques pelados de su corteza exterior, con el tronco expuesto de color rojo intenso, listo para regenerarse en los próximos años.
Cuándo ir
Primavera es la mejor época: flores, temperaturas suaves, barrancos con agua y el bosque en plena actividad. Otoño es la segunda mejor opción, con colores notables en octubre y buen tiempo para caminar. En verano hay que salir antes de las 9 de la mañana y llevar agua; en invierno las cotas altas pueden tener niebla o heladas, pero las rutas bajas cercanas a Onda son transitables casi siempre.