La montaña de Onda
Desde cualquier punto del casco de Onda, el Montí aparece al sur: ese perfil de sierra a unos 3 km que define el horizonte. Quien lo mire desde la Plana verá siempre esa silueta al fondo; quien salga del casco hacia el sur tiene la subida a pocos minutos. No es una sierra remota ni un destino de montañismo: es el patio trasero de Onda, el espacio natural más inmediato y más caminado por los vecinos.
El Montí linda con el Parque Natural de la Sierra de Espadán y comparte con él el alcornocal, el rodeno rojo y los caminos históricos que durante siglos conectaron Onda con los pueblos del interior. Los senderos están hoy homologados por la FEMECV con dos rutas de pequeño recorrido: la SL-CV 107 (Santa Bàrbara) y la SL-CV 142 (Pic de Montí).
La ermita de Santa Bàrbara
En la ladera norte del Montí, con el castillo de Onda en el primer plano y la llanura de la Plana extendiéndose hasta el mar, está la ermita de Santa Bàrbara. Es el punto más fotografiado de la sierra y el destino habitual de las excursiones familiares de medio día. La ermita en sí es de fábrica sencilla, encalada, sin pretensiones arquitectónicas, pero su emplazamiento es excepcional: pocas ermitas del interior de Castellón tienen una perspectiva tan directa sobre el conjunto histórico y la llanura litoral.
La ruta SL-CV 107 llega hasta aquí en una circular de 8,6 km y 2h 40 min, con inicio en el Molí de la Reixa y un desnivel de solo +255 m, lo que la convierte en la opción más accesible para llegar a la ermita. El camino combina el entorno del riu de Betxí, el alcornocal de la sierra y el descenso por senda estrecha entre matorral aromático.
El Pic de Montí: la cumbre exigente
Al Pic de Montí llega la SL-CV 142: circular de 5,6 km y 2h 55 min con inicio en El Azud y un desnivel de +525 m, la más exigente de las rutas homologadas en el término de Onda. Corta en distancia pero sostenida en pendiente, parte del Camí Vell de Tales, un antiguo camino de herradura empedrado que conectaba Onda con los pueblos serranos antes de que existieran las carreteras.
Desde la cima se obtiene una panorámica de 360 grados: la Plana Baixa entera, cuadriculada de naranjales hasta el azul del Mediterráneo, los pueblos de la sierra por el norte y, en días muy claros, las islas Columbretes.
Flora, bosque y caminos históricos
El alcornocal del Montí forma parte del mismo bosque que se extiende por la Sierra de Espadán. En los tramos medios de la subida es habitual encontrar alcornoques con los troncos marcados por la última extracción del corcho, una actividad que sigue practicándose en la sierra de forma tradicional. En primavera, el suelo se alfombra de jara blanca, romero y tomillo.
El Camí Vell de Tales, que recorre la ruta del Pic de Montí, conserva tramos con empedrado original de rodeno. Este camino fue durante siglos la vía principal entre Onda y los municipios serranos y sigue siendo uno de los pocos caminos históricos del término que mantiene el trazado y el firme original en buenas condiciones.
Cuándo ir y qué llevar
Primavera es la mejor época: flores, temperaturas suaves y el bosque en plena actividad. Otoño también funciona bien. En verano, salir antes de las 8 de la mañana es imprescindible en la ruta del Pic: no hay sombra en el repecho final y el calor puede ser intenso a partir del mediodía. En la circular de Santa Bàrbara el alcornocal da más sombra y el desnivel es más llevadero.
En las dos rutas no hay fuentes fiables en todo el recorrido (la Font del Retor, en la SL-CV 142, puede estar seca en verano). Llevar suficiente agua es obligatorio. Calzado con suela adherente y protección solar en los tramos abiertos.