El taller está en la Avenida del País Valencià con la puerta abierta a la calle. No hay separación entre el mostrador y el banco de trabajo: si pasas, puedes ver directamente las piezas en proceso. Si tienes suerte, a Francisco pintando. No hace falta entrar para verlo.
Lleva cuarenta y cinco años en esto. Llegó a la cerámica sin que nadie de su familia lo hiciera antes: empezó de cero, como alumno. En 1994 abrió el taller junto a Vicent Aguilella, ceramista con obra en colecciones de España, Cuba, Holanda y Rusia. Cuando Aguilella murió en 2006, Francisco siguió solo. El taller que ves hoy es el que construyeron juntos.
Antes del pincel, el punzón
Hay algo que no se ve a primera vista cuando miras una de sus piezas: antes de poner el pincel, Francisco traza el motivo sobre el esmalte en crudo con un punzón, línea a línea. Solo ese paso puede llevar un día entero. La pintura viene después, también a mano, aplicada directamente sobre el esmalte sin cocer.
Cuando la pieza entra al horno (mil grados, doce horas), el esmalte vitrifica y los colores quedan integrados para siempre. No hay calcomanía, no hay impresión digital: lo que ves en la pieza es pigmento cocido en la cerámica.
"Mientras que las fábricas lo hacen todo en cerámica mediante impresión, yo lo hago a mano."
Francisco García Gisbert — Castellón Plaza (2022)En Onda hay setenta y una fábricas de pavimento y revestimiento cerámico. Y dos talleres que todavía hacen esto a mano.
El ángel del cementerio y San Elías
Hay obra de Francisco en la calle, aunque probablemente hayas pasado por delante sin saberlo. En el cementerio municipal hay un ángel con trompeta que pintó en 1990. Treinta y cinco años a la intemperie, y los colores siguen ahí.
En 2024, los vecinos de la calle San Elías pidieron al Ayuntamiento reponer la imagen de San Elías que presidía una hornacina deteriorada. El encargo fue para Francisco. Hizo una reproducción fiel de la original.
Sus piezas también viajaron a la exposición internacional de la Ruta Europea de la Cerámica: tres platos y un juego de café en azul cobalto, con el motivo de los caragolets. El caracol es el elemento que distingue la cerámica tradicional de Onda, y lo puedes ver en el Museo del Azulejo Manolo Safont.
Encargo, no catálogo
No hay catálogo. Si quieres encargar algo, llegas, describes lo que tienes en mente, y Francisco te dice si se puede hacer. Murales, rótulos, azulejos con un motivo concreto para tu casa o tu negocio: cada pieza se hace a medida, con las dimensiones que necesites.
Para cocer usa los hornos de las fábricas industriales de la zona, porque los suyos propios consumen doce kilovatios durante doce horas, un coste imposible para un taller pequeño desde que subió la energía. La artesanía y la industria cerámica de Onda siguen conectadas de formas que no siempre se ven desde fuera.
Puede trabajar así porque es propietario del local. Sin esa condición, los márgenes no cuadrarían. La venta online tampoco tiene sentido: embalaje y portes hacen inviable mandar cerámica frágil a distancia. Todo esto funciona aquí, en persona, en la tienda.